Proyecto para la Real Academia de España en Roma

 

Mi proyecto parte del concepto de “apropiación artística”, como una manera de entender que cualquier realidad, por objetiva que parezca, puede tener múltiples lecturas. De hecho, parte de una doble apropiación, la realidad que el observador ve en directo y la visión que de ella plasma en una imagen fotográfica, que mi trabajo transformará en un tercer foco de una misma materialidad. La decadencia que en las ciudades coexiste con los avances de la tecnología y la economía es una faceta real de la sociedad, que sin embargo intenta ignorarla excluyéndola de la visibilización y de la representación en los modelos urbanos. Pero la tristeza, la pobreza, la perdición, el alcoholismo, la drogadicción, la precariedad… están muy presentes. Son el reverso discordante de la belleza y de la armonía que se exhibe y, por ello mismo, un grito a la reflexión.


No soy el primero en verlo, claro. Otros lo hicieron antes apropiándose de esa realidad callejera con sus cámaras (Vivian Maier, Joan Colom, Alberto García Alix). De ese punto de vista es del que yo me quiero adueñar para crear mi propia perspectiva, tridimensional. Quiero convertir en sendas esculturas dos imágenes fotográficas que retratan a personajes reales en situaciones aún más dramáticamente reales. Quiero dar a esas personas que pueblan determinados barrios o calles una visibilidad que, precisamente por ser inarmónica, llame a contemplar una estructura sociológica de las grandes urbes que incomoda y que se quiere ocultar para poder ignorar, no sea que su percepción evidencie la injusticia, la sobrepoblación y un mal reparto de recursos públicos que, en ocasiones, exacerba las malas decisiones de los individuos. Y si he decidido utilizar las imágenes de fotógrafos que son referentes en la visión de la decadencia, es porque sus obras poseen la belleza de la captura del momento idóneo para alcanzar la iconicidad capaz de describir a la perfección la situación y su entorno espacial y temporal. 


A través de dos grupos escultóricos, de estilo figurativo contemporáneo y a tamaño natural, crearé mi propia perspectiva, aplicando mi propio criterio y estética sobre la escenificación de esas situaciones cotidianas, bellas a su manera por los componentes significativos que no pasan desapercibidos, y dotadas de la fuerza e intensidad necesarias para provocar la reflexión, la empatía y la aproximación al prójimo. Con ellas, en el futuro, me gustaría realizar una instalación expositiva -temporal o indefinida- en el espacio público del barrio romano de San Lorenzo, en el que las escenas que la obra reproduce son por desgracia tan comunes hoy como lo fueron tras los bombardeos que el “Quartiere” sufrió durante la II Guerra Mundial; pero a los que sobrevivió como un grito de esperanza aún no culminada, puesto que los estudiantes y los jóvenes que frecuentan sus bares en las noches de ocio, conviven con la otra mitad de la vida que posee el barrio cuando el sol se pone. Y mucho antes, en ocasiones. 


Después de haber residido durante un tiempo como artista en San Lorenzo, me he interesado en proyectos relacionados con la decadencia, que en las urbes contrasta con la opulencia; con la gentrificación, la pobreza y la ocupación de viviendas; con la emigración, que ya no es del campo a la ciudad, sino de los que atraviesan Europa o el Mediterráneo para subsistir de una forma más justa y próspera que en sus países de origen. Como artista figurativo contemporáneo siento la necesidad de retratar e inmortalizar temas que me resultan profundos, emocionales y de reflexión. Temas atemporales, a los que, a través de la escultura, adjudico un carácter contemporáneo de coherencia, permanencia y calidad. 

Final

Refleja una de las situaciones más comunes de las ciudades durante el ‘sábado noche’, sea sábado o no. La embriaguez riega desde siempre la noche en las ciudades pobladas, los parques, las escaleras, los callejones y los portales de las viviendas que se encuentran alrededor de los puntos nocturnos más activos. Personajes cuyo estado de embriaguez simplemente no les deja seguir su camino por desorientación o imposibilidad física, son la fauna más antigua de las civilizaciones. Personajes cuyo camino se ha visto envuelto en una problemática tan antigua como la invención de los primeros brebajes alcohólicos y las primeras sustancias, que no todos saben gestionar.

Se debe reflexionar sobre su representación, tan necesaria como el propio bar que sirve a las personas que, para evadirse de la cotidianidad o convertirla en ella, llenan sus mesas y barras. El bar es un elemento icónico de la cultura mediterránea. Europea en general, pero especialmente arraigado  en la española e italiana.

Fotógrafa: Vivian Maier

Emigración

Obra icónica y representativa de la pobreza en la Europa de postguerra (Civil y Mundial), de la emigración de familias enteras dentro de sus propias fronteras para buscar un futuro, o de la inmigración actual de personas que abandonan sus propios países por estar perseguidos o huyendo de la miseria que dejan las guerras a su paso. La obra está compuesta por dos personajes, padre e hijo, que comparten el dolor de dejar su vida atrás, toda su historia y su pasado, para marchar en soledad a un lugar desconocido, con las manos en los bolsillos.

Escultóricamente hablando, Roma le confiere el valor añadido de ser el destino de muchos caminos dentro de Italia y aún más foráneos, ya que, como reza la frase hecha, todos conducen a Roma.

Fotógrafo: Manuel Ferrol