La otra cara

 

Para mí esta obra tiene una armonía especial, por el hecho de tratarse de un personaje tan anecdóticamente bello a nivel de expresión y a nivel de volumetría figurativa. Los rasgos tan desgastados del rostro, la inmudicia y la suciedad, la figura decadente y desaliñada que viste harapos y ropa desproporcionada, con mirada perdida y rostro incoherente, en conexión con el gran bocadillo que se está comiendo sentado sobre un bordillo, en la calle, hacen de este personaje un icono de la mendicidad, un vínculo entre la pobreza y la caridad.


Una situación tan cotidiana para todo el mundo como es la de comer, se convierte para él en un momento incierto del día para algunas personas, para las que el alimento no es algo siempre seguro y muchísimo menos elegible. Su mirada confusa y débil se levanta del bocadillo para observar su entorno, a los transeúntes que interrumpen su momento, con pasos cercanos pero miradas desinteresadas y juzgadoras.


Las malas decisiones -o la mala suerte- han condicionado su vida y su presente. La situación en la que está se refleja en su propia postura. La obra desprende esa desgana, ese abatimiento al sentir el peso del mundo sobre sus hombros, caídos e inestables.


Esta obra forma parte del proyecto “Arte da strada per strada” y se situó en una instalación temporal frente a la Catedral de Barcelona, en junio de 2021. La intención de situar en la vía pública una obra representativa de una problemática como el derecho a una vivienda digna y a la no-exclusión social, no es más que plasmar tridimensionalmente una crítica que repercuta en la valoración del espectador sobre una situación que no solo priva a otros conciudadanos de su libertad individual, sino que es además la antítesis de valores democráticos esenciales como la solidaridad, la justicia social y la equidad.

For me this work has a special harmony, due to the fact that it is such an anecdotally beautiful character at the level of expression and at the level of figurative volumetry. The worn features of the face, the filth and dirt, the decadent and disheveled figure that wears rags and disproportionate clothes, with a lost look and an incoherent face, in connection with the large sandwich that is being eaten sitting on a curb, in the street , make this character an icon of begging, a link between poverty and charity.

A situation as everyday for everyone as eating, becomes for him an uncertain time of day for some people, for whom food is not always something safe and much less eligible. His confused and weak gaze rises from the sandwich to observe his surroundings, the passersby who interrupt his moment, with close steps but disinterested and judgmental looks.

Bad decisions - or bad luck - have conditioned his life and his present. The situation he's in is reflected in his own posture. The work gives off that reluctance, that dejection when feeling the weight of the world on his shoulders, fallen and unstable.

This work is part of the “Arte da strada per strada” project and was placed in a temporary installation in front of the Barcelona Cathedral, in June 2021. The intention of placing on public roads a representative work of a problem such as the right to A decent home and social non-exclusion is nothing more than three-dimensionally expressing a criticism that affects the viewer's assessment of a situation that not only deprives other fellow citizens of their individual freedom, but is also the antithesis of essential democratic values like solidarity, social justice and equity.

Resina de poliéster y fibra de vidrio.

Tamaño natural: 92 x 90 x 100

2021 Barcelona

“La otra cara”