Arte da strada per strada 2021. Barcelona

 
 

La obra protagonista de esta instalación refleja la decadencia y la marginación de un  colectivo que crece día a día, como es el de los mendigos y los sintecho. Personas a las que intento visibilizar ante el resto de los habitantes y turistas que circulan por la ciudad, y a los que quiero dar cabida en el mundo artístico y cultural, precisamemnte porque el rechazo y la exclusión que padecen, les convierte en individuos que están perdiendo su derecho inalienable a ser considerados verdaderos ciudadanos, a causa de su situación.


Son personas a las que intento retratar con toda la belleza que reside incluso en su “fealdad” según los cánones tradicionales de la belleza en el arte, porque poseen en sí mismas una fuerza expresiva que va más allá del mero dramatismo: son reales, dramáticamente reales.


Para mostrar esa otra cara de las grandes ciudades, tan contradictoria con la Barcelona rica y próspera, polo de atracción de turistas de todo el mundo que se dejan enamorar por tantas y tantas cosas bellas como la ciudad ofrece, ¿qué mejor ubicación que la Plaza de la Seu, frente a Catedral, en el corazón del barrio Gótico? No solo porque es uno de los de mayor tradición cultural y de reivindicación ciudadana, sino tambien porque por allí desfilan diariamente barceloneses que salen de trabajar, que van de compras o que quedan con los amigos para tomar algo y charlar en una “terraza”; y junto a ellos, turistas y visitantes de incontables países que buscan en el barrio Gótico el arte, la cultura, la belleza y la historia de la ciudad.

Instalación escultórica en las escalinatas frente a la Catedral de Barcelona. Junio 2021

La Instalación

La instalación se realizó el lunes 14 de junio desde primera hora de la tarde y hasta que anocheció. Durante las horas que permaneció expuesta se sucedieron continuas interrelaciones entre la obra y la gran mayoría de las personas que por allí fueron apareciendo a lo largo de la tarde. Realmente fueron muy pocas las que pasaron de largo, sin prestarle atención. 

Los niños jugarban con ella, tocándola una y otra vez, subiéndose encima, corriendo alrededor... Los paseantes solitarios se acercaban a contemplarla y en muchos casos a hacerse selfies con ella. Los numerosos turistas que se acercaban a la Catedral, hacían primero una sorprendida parada ante la escultura, para escrutarla con detenimiento y hacerse numerosas fotos junto a ella, abrazándola, colocándole sus sombreros o incluso sentándose encima. Los barceloneses la descubrían con asombro -no es parte del paisaje habitual de la zona- y no evitaban subir unos cuantos peldaños, fuera de su camino, para observarla desde todos los ángulos y en todos sus detalles, escanear el código QR del panel informativo situado junto a ella y fotografiarla mientras la comentaban. Uno de los tres o cuatro ciudadanos de colectivos excluídos que se acercaron a verla me comentó que “es igual que mi hermano, Rubén” y todos ellos la aceptaron con agrado e interés, a pesar  de verse reflejados en ella -o tal vez precisamente por eso-.

Al igual de lo que sucedió con las de la instalación en Roma en 2020, situé esta obra directamente ante la Catedral de Barcelona sin mediar información ni autorización previa, ya que otro de mis objetivos era ejercer mi derecho a la libertad de expresión trasladando mi arte directamente al ciudadano, sin pasar por los filtros que suponen museos, galerías, certámenes, permisos o cualquier otro marco oficial, posibilitando un diálogo directo entre obra de arte y espectador que provoque su reacción, su interacción y, a ser posible, un momento de reflexión sobre una problemática muy conreta que afecta a demasiados de nuestros propios conciudadanos.

“LA OTRA CARA” DE LA CIUDAD RICA Y PRÓSPERA

The main work of this installation reflects the decline and marginalization of a group that grows day by day, such as the beggars and the homeless. People that I try to make visible to the rest of the inhabitants and tourists who circulate through the city, and to whom I want to make room in the artistic and cultural world, precisely because the rejection and exclusion they suffer, makes them individuals who are losing their inalienable right to be considered true citizens, because of their situation.

They are people whom I try to portray with all the beauty that resides even in their "ugliness" according to the traditional canons of beauty in art, because they possess in themselves an expressive force that goes beyond mere drama: they are real, dramatically real.

To show that other side of the big cities, so contradictory to the rich and prosperous Barcelona, a pole of attraction for tourists from all over the world who let themselves fall in love with so many beautiful things that the city offers, what better location than the Plaza de la Seu, in front of the Cathedral, in the heart of the Gothic Quarter? Not only because it is one of the places with the greatest cultural tradition and citizen claim, but also because there are daily parades of Barcelona people who leave work, go shopping or meet friends to have a drink and chat on a “terrace”; and with them, tourists and visitors from countless countries who seek in the Gothic Quarter the art, culture, beauty and history of the city.

Installation

The installation was carried out on Monday, June 14, from early in the afternoon until dark. During the hours that it was exposed, there were continuous interrelationships between the work and the vast majority of the people who appeared there throughout the afternoon. There were really very few who passed by, without paying attention to it.

The children played with her, touching her again and again, climbing on top of her, running around her ... The lonely walkers came to contemplate her and in many cases to take selfies with her. The many tourists who came to the Cathedral, first made a surprised stop in front of the sculpture, to scrutinize it carefully and take numerous photos with it, hugging it, placing the hats on it or even sitting on it. The people of Barcelona discovered it with amazement - it is not part of the usual landscape of the area - and they did not avoid climbing a few steps, out of their way, to observe it from all angles and in all its details, scan the QR code of the information panel located next to her and photograph her while they commented on her. One of the three or four citizens of excluded groups who came to see her told me that “she is just like my brother, Rubén” and all of them accepted her with pleasure and interest, despite being reflected in her -or perhaps precisely because of that-.

Like what happened with the installation in Rome in 2020, I placed this work directly in front of the Cathedral of Barcelona without prior information or authorization, since another of my objectives was to exercise my right to freedom of expression by transferring my art directly to the citizen, without going through the filters that museums, galleries, contests, permits or any other official framework represent, allowing a direct dialogue between the work of art and the spectator that provokes their reaction, their interaction and, if possible, a moment of reflection on a very specific problem that affects too many of our own fellow citizens.